A quien corresponda....

Pasan los años y llega un momento en que ya lo has visto todo.
Has pasado de la niñez a la pubertad, después a la juventud, los años más felices y desinteresados pasan como un rayo y llegas a la madurez, en la que lo principal pasa a un segundo plano y nos preparamos para ser los números uno en todo y sin pensar en nadie ni en nada más que no sea conseguir el final deseado.


La perfección es nuestra meta, queremos ser los más guapos, los más ricos, los poseedores de la verdad, nos olvidamos de los tiempos pasados, aquellos tiempos en los que nuestra alegría era compartir tiempo y espacios con los que más nos querían y queríamos.


De repente pasamos a pensar solamente en nosotros, nos importa un carajo lo que les pase a los demás, nos apoyamos en los que no tienen problemas por si se nos pega alguno. Sólo recuerdas los errores de los otros, no reconocemos todos los que nosotros hemos cometido a lo largo de nuestra vida, porque nosotros somos los mejores, los cabrones son los demás.


No somos cariñosos ni en los más pequeños detalles de la vida, nuestro sentido de la amistad se desvía a tomar unas cañas y reír juntos cuando las cosas van fenomenal, al menor detalle de que esto no puede ser, adiós y si te conozco no me acuerdo.


Hasta nos olvidamos de todo lo bueno recibido y nos agarramos a algún que otro traspiés que ha dado el otro para sacarlo de inmediato y crucificarlo, pisamos al que te necesita hasta hundirlo en la mierda y por el contrario, mientras te hagan falta te hartas de besarle el culo. El interés es lo primordial y el que no nos interesa, a hacer puñetas.


Por eso mismo, porque es una mina tenerlos, porque son una especie a extinguir, desde aquí doy las gracias a aquellos que solo sienten aprecio por ser tú, y les importa un comino lo que hablen, lo que comenten, los que te conocen y quieren sin ningún tipo de interés y que sobre todo en lugar de utilizar el pie para hundirte usan la mano para sacarte del hoyo.

Comentarios

  1. ...y te puedes sorprender de quién en realidad te aprecia (y que no le esperarías), y quién de verdad te utiliza (que casi que tampoco lo esperabas...). Así es la vida hermano, y así esta jungla de egoísmos e intereses. Es verdad, eramos más felices de niños; más inocentes, pero más felices. Un abrazo.

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